Guerra y Paz
Guerra y Paz —Déjalos. VasÃlich los recogerá. No hacen falta.
La carretela estaba llena y no se sabÃa dónde iba a sentarse Piotr Ilich.
—Irá en el pescante— gritó Natasha. —Tú irás en el pescante, ¿verdad, Petia?
Tampoco Sonia estaba inactiva. Pero el objeto de su actividad era completamente opuesto al de Natasha. Ordenaba las cosas que se dejaban y las apuntaba, según deseo de la condesa, procurando llevarse lo más posible.