Guerra y Paz
Guerra y Paz —Quartier, quartier, logement!— dijo el oficial con una sonrisa bondadosa e indulgente, sin dejar de mirar al hombrecillo. —Les Français sont de bons enfants, que diable! Voyons! Ne nous fâchons pas, mon vieux— añadió.[488]
Y dio unas palmadas en la espalda del silencioso y asustado Guerasim.
—Ah! ça! Dites donc, on ne parle pas français dans cet-te boutique?[489]
Sus ojos se encontraron con los de Pierre, que se apartó de la puerta.
El oficial se volvió de nuevo a Guerasim y exigió que le enseñara las habitaciones de la casa.
—El señor no estar… yo no entender… yo vuestra…— dijo Guerasim, tratando de deformar sus propias palabras para hacerlas más comprensibles.
El oficial francés, sonriendo, agitó los brazos ante las narices de Guerasim, haciéndole ver que tampoco él lo entendÃa, y se dirigió hacia la puerta junto a la que estaba Pierre, quien quiso retirarse, esconderse, pero en aquel instante vio en la puerta de la cocina a Makar Alexéievich con la pistola en la mano.
Con la astucia propia de un loco, Makar Alexéievich miró al francés. Después levantó la pistola y apuntó.
—¡Al abordaje!— gritó, tratando de encontrar el gatillo.