Guerra y Paz
Guerra y Paz —Brigand, tu me le payeras!— dijo el francés, soltándolo. —Nous autres, nous sommes cléments après la victoire, mais nous ne pardonnons pas aux traîtres[493]— concluyó con cara sombrÃa y solemne y un gesto bello y enérgico.
Pierre procuraba convencer al oficial de que no castigara a un borracho loco. El francés lo oÃa en silencio, sin abandonar su gesto sombrÃo. Después, con una sonrisa, miró a Pierre y permaneció callado durante unos segundos. Su arrogante rostro adquirió una expresión trágica y tierna; le tendió la mano y dijo:
—Vous m'avez sauvé la vie! Vous êtes Français.[494]
Para un francés esa conclusión era obligada. Sólo un francés podÃa llevar a cabo un acto generoso y grande; y salvar la vida de M. Ramballe, capitaine de 13e léger, era sin duda el acto más grande y generoso.
Pero por muy indudable que fuera tal conjetura en que se basaba la convicción del oficial, Pierre creyó necesario desengañarlo.
—Je suis Russe— dijo, rápidamente.
—Bah, bah! à d'autres!— dijo el francés, sonriendo y moviendo un dedo bajo la nariz. —Tout à l'heure, vous allez me conter tout ça. Charmé de rencontrer un compatriote. Et bien, qu'allons-nous faire de cet homme?— agregó.[495]