Guerra y Paz
Guerra y Paz Al llegar a Moscú después de su encuentro con Rostov, la princesa MarÃa encontró a su sobrino con el preceptor y una carta del prÃncipe Andréi disponiendo su marcha a Vorónezh, donde los recibirÃa la tÃa Málvintseva. Las preocupaciones del viaje, la inquietud por su hermano y los deberes de una vida diferente, con nuevas personas alrededor —además de la educación de su sobrino—, parecieron ahogar en el alma de la princesa aquel sentimiento, semejante a una tentación, que la habÃa atormentado durante la enfermedad y después de la muerte de su padre; sobre todo desde el encuentro con Nikolái Rostov. Estaba triste; y ahora, tras un mes de vida tranquila, sentÃa cada vez más intensa la pena por la pérdida de su padre, unida a la desgraciada situación en que se encontraba Rusia. La princesa se sentÃa inquieta: el pensamiento del peligro que acechaba a su hermano (el único ser próximo que le quedaba) la atormentaba sin descanso. Por otra parte, la preocupaba la educación de su sobrino, empresa para la que se sentÃa siempre incapaz. Pero en el fondo de su alma estaba satisfecha de sà misma por haber sofocado todos los anhelos personales y las esperanzas relacionados con la aparición de Rostov.
