Guerra y Paz
Guerra y Paz Cuando al día siguiente de la velada la esposa del gobernador fue a casa de la señora Málvintseva, para hablar de sus proyectos con ella (haciendo constar que si en las actuales circunstancias no se podía pensar en un compromiso oficial podría lograrse que ambos jóvenes se conocieran mejor); cuando recibida su aprobación hizo delante de la princesa María el elogio de Nikolái Rostov y contó que lo había visto sonrojarse al oír hablar de ella, la princesa no sintió alegría, sino una sensación dolorosa: su armonía interna había dejado de existir y la dominaban de nuevo los deseos, las dudas, los reproches y las esperanzas.