Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los Rostov hicieron el primer descanso en el monasterio de Troitsa. En la hospedería del monasterio les reservaron tres amplias habitaciones, una de las cuales quedó destinada al príncipe Andréi, que se encontraba muy mejorado aquel día. Natasha estaba con él. En el cuarto vecino se hallaban los condes conversando respetuosamente con el abad, quien había acudido a saludar a sus viejos amigos y protectores. Sonia estaba con ellos, pero la atormentaba la curiosidad de conocer la conversación entre Natasha y Andréi. Oía sus voces a través de la puerta que se abrió de pronto y Natasha, muy emocionada y sin fijarse en el religioso que se había levantado para saludarla recogiéndose la amplia manga de su hábito, se acercó a Sonia y la tomó por el brazo.

—¿Qué te ocurre, Natasha? Ven aquí— dijo la condesa.

Natasha se acercó a recibir la bendición del abad, que le aconsejó implorar ayuda a Dios y a los santos.

Cuando el abad se fue, Natasha llevó a Sonia a la habitación contigua, donde no había nadie.

—¿Sonia, verdad que vivirá? ¿Verdad que sí? ¡Qué feliz y qué desgraciada soy, Sonia querida! Todo sigue como antes: lo único que quiero es que viva. Él no puede… porque… porque… por…— y Natasha se echó a llorar.

—¡Sí! ¡Gracias a Dios! ¡Lo sabía! ¡Vivirá!— exclamó Sonia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker