Guerra y Paz
Guerra y Paz Pierre recordó a Ramballe, dio su nombre, el de su regimiento y el de la calle donde estaba la casa.
—Vous n'êtes pas ce que vous dites— repitió Davout.[580]
Con voz temblorosa y entrecortada, Pierre citó pruebas de la verdad de cuanto decía.
Pero en aquel instante entró en el despacho el ayudante de campo y dijo algo a Davout. La noticia pareció alegrarlo y comenzó a abrocharse la guerrera. Parecía haber olvidado completamente a Pierre.
Cuando el ayudante le recordó la presencia del prisionero, Davout frunció el ceño e hizo un movimiento de cabeza indicando que se lo podían llevar. Pierre ignoraba adonde, si a la barraca o al sitio de ejecución, que le habían mostrado sus compañeros cuando pasaban por el campo de Dievitchie Polie. Volvió la cabeza y vio que el ayudante preguntaba algo.
—Oui, sans doute— contestó Davout.
Pero Pierre no sabía qué podía significar ese “sí”.
No recordaría después adonde había ido, cuánto tiempo, ni en qué dirección. En estado de completa inconsciencia y estupor anduvo con los demás prisioneros hasta que todos se detuvieron y él también.