Guerra y Paz
Guerra y Paz Fuera, a lo lejos, se oían gritos y sollozos; entre las rendijas de la barraca era visible el incendio. Dentro todo era silencio y oscuridad. Pierre tardó mucho en dormirse. Con los ojos abiertos escuchaba los mesurados ronquidos de Platón, echado junto a él, y sentía que todo aquel mundo antes destruido resurgía ahora en su alma con nueva belleza, sobre nuevos fundamentos inquebrantables.