Guerra y Paz
Guerra y Paz “Nosotros siempre hacemos las cosas al revés”, comentaban los oficiales y generales rusos después de la batalla de Tarútino, como se dice ahora cuando se quiere dar a entender que hay un estúpido que lo hace todo al revés pero que nosotros procederíamos de otro modo. Pero quienes lo dicen o no saben de lo que hablan o se engañan voluntariamente. Toda batalla —sea la de Tarútino, la de Borodinó o la de Austerlitz— no sucede como imaginan sus organizadores. Ésa es su característica esencial.
Un número infinito de circunstancias (puesto que en ningún otro lugar es más libre el hombre que en el campo de batalla, donde se trata de vivir o morir) influye en la marcha del combate, que nunca puede conocerse antes y jamás coincide con la dirección de una sola fuerza.
Si muchas fuerzas actúan simultáneamente y desde diversas partes sobre un cuerpo cualquiera, la dirección en que se mueve aquel cuerpo no puede coincidir con ninguna de ellas, sino que es siempre la dirección media, la más breve, que en mecánica se expresa por la diagonal del paralelogramo de fuerzas.
Si en las descripciones de los historiadores, especialmente de los franceses, leemos que sus guerras y batallas se ajustan a un plan preestablecido, la única deducción posible es que semejantes descripciones no responden a la verdad.