Guerra y Paz
Guerra y Paz “C’est grand!”, dicen los historiadores, y, por tanto, no hay bien ni mal; sólo hay “le grand” y lo “non grand”. Lo “grand” es el bien; lo “non grand”, el mal. Grand, según ellos, es la calidad de esos seres especiales a los que llaman héroes. Y Napoleón, que huía a su casa abrigado con su pelliza y abandonando a sus moribundos compañeros, hombres todos a los que —según su propia opinión— había conducido él mismo hasta aquel lugar, encuentra que aquello “c'est grand”, y con ello queda tranquilo.
—Du sublime (veía algo sublime en sí mismo) au ridicule il n'y a qu'un pas— decía.[620]
Y después de cincuenta años todos repiten: Sublime! Grand! Napoléon le Grand! Du sublime au ridicule il n’y a qu'un pas!
Y nadie piensa que el hecho de considerar la grandeza como la medida del bien y del mal es la confesión de su nulidad, de su infinita pequeñez.
Para nosotros, que poseemos la medida del bien y del mal dada por Cristo, nada hay inconmensurable. No existe grandeza donde no hay bondad, sencillez y verdad.