Guerra y Paz
Guerra y Paz Las voces fueron cesando y en medio del silencio se oyó el ronquido de algunos que se habÃan dormido, otros se daban la vuelta; se calentaban y hablaban de vez en cuando. Desde otra hoguera, a un centenar de pasos, se oyeron risas unánimes y alegres:
—¡Cómo se divierten en la quinta!— dijo un soldado. —¡La de gente que se ha reunido!
Un soldado se incorporó y se dirigió hacia la quinta.
—¡Qué risa!— dijo, volviendo al poco rato. —Tienen a dos franceses; uno está completamente helado, pero el otro es de lo más divertido y canta bien.
—¡Ea, vamos a verlo!…
Y algunos soldados se fueron a la quinta compañÃa.