Guerra y Paz
Guerra y Paz —Oh! mes braves, mes bons, mes bons amis! Voilà des hommes! Oh! mes braves, mes bons amis![622]— y como un niño reclinó la cabeza sobre el hombro de uno de ellos.
Mientras tanto Morel permanecÃa sentado en el mejor sitio entre los rusos que lo rodeaban.
Era un francés menudo y achaparrado, con los ojos inflamados y llorosos; el pañuelo que llevaba a la manera de las campesinas lo anudaba por encima del gorro; también vestÃa una pelliza de mujer. Animado evidentemente por el vodka, abrazado al ruso que tenÃa al lado, cantaba con voz ronca y quebrada una canción francesa. Los soldados lo miraban y reÃan a más no poder.
—¡Bravo! ¿A ver, cómo es? ¡Enséñame! La aprenderé en seguida… ¿Cómo es?— decÃa el soldado al que Morel abrazaba.
—Vive Henri Quatre. Vive ce roi vaillant— cantó Morel, guiñando un ojo. —Ce diable à quatre…[623]
—Vivarika! Vif sieruvaru! Sidiablakla…— repitió el ruso, agitando una mano y acertando efectivamente con la melodÃa de la canción.
—¡Bravo! ¡Ja, ja, ja!— se oyó desde varias partes, entre toscas y sonoras carcajadas.
También rió Morel, frunciendo el rostro.
—¡Sigue! ¡Sigue!
Qui eut le triple talent
de boire, de battre