Guerra y Paz
Guerra y Paz Y pasan algunos años: aquel hombre, solitario en una isla, representa para sí mismo una comedia lastimosa; intriga y miente para justificar sus actos, cuando esa justificación ya no es precisa, y muestra a todo el mundo quién era aquel que los hombres consideraban una fuerza cuando lo guiaba una mano invisible.
Terminado el drama, después de quitar sus vestiduras al actor, el director de escena nos lo muestra.
—¡Fijaos en quién creíais! ¡Aquí está! ¿Os convencéis ahora de que era yo quien os movía y no él?
Pero los hombres, cegados por la fuerza del movimiento, tardan en comprender.
Una mayor coherencia y precisión se encuentran en la vida de Alejandro I, que presidió el movimiento inverso, de Oriente a Occidente.
¿Qué necesita el hombre, que, haciendo sombra a los demás, figura a la cabeza del movimiento de Oriente a Occidente?