Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Otros diez años más de vida y dejaré a nuestros hijos en una posición excelente.

La condesa María escuchaba y comprendía todas sus palabras. Sabía que cuando pensaba así en voz alta, a veces le pedía que repitiera lo dicho por él y se irritaba cuando se daba cuenta que ella pensaba en otra cosa. Pero le costaba un gran esfuerzo atender, porque lo que él decía no le interesaba en absoluto. Contemplaba a su marido y, aun sin pensar en otra cosa, sus sentimientos eran distintos. Sentía un tierno y sumiso amor hacia aquel hombre que nunca comprendería todo lo que comprendía ella y, precisamente por eso, lo amaba todavía más, con un cariño matizado de ternura apasionada. Además de ese sentimiento, que la absorbía por entero y le impedía entrar en detalles de los proyectos de su marido, a su mente acudían pensamientos que nada de común tenían con lo que él iba diciendo; pensaba en su sobrino (lo que le contó Nikolái acerca de la emoción del muchacho durante la conversación de Pierre la había impresionado mucho) y en los diversos rasgos de su carácter tierno y sensible. Y al pensar en el sobrino, pensaba también en sus hijos.

No los comparaba entre sí, pero comparaba sus propios sentimientos hacia ellos, y veía con tristeza que en su afecto por Nikóleñka faltaba algo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker