Guerra y Paz
Guerra y Paz Todo esto es muy posible, y la humanidad está dispuesta a reconocerlo, pero no era eso lo que preguntaban. Todo eso podrÃa resultar interesante si reconociéramos el poder divino, fundado en sà mismo y siempre igual, dirigiendo a sus pueblos por medio de Napoleones, Luises o escritores; pero no reconocemos su poder, por lo que antes de hablar de Napoleones, Luises y escritores hay que mostrar el lazo de unión que existe entre esas personas y el movimiento de los pueblos.
Si el lugar del poder divino lo ocupa otra fuerza hay que explicar en qué consiste, puesto que todo el interés de la historia reside precisamente en ella.
La historia parece suponer que esa fuerza se comprende por sà misma y es conocida por todos. Mas, a pesar de los deseos de dar por conocida dicha fuerza, quien lea muchas obras históricas habrá de poner en duda, lo quiera o no, que esa nueva fuerza, tan diversamente comprendida por los propios historiadores, sea perfectamente conocida por todos.