Guerra y Paz
Guerra y Paz Si la divinidad da una orden y expresa su propia voluntad, tal como nos dicen los historiadores antiguos, esa voluntad no depende del tiempo, ni es provocada por cosa alguna, puesto que la divinidad nada tiene que ver con el hecho. Pero al hablar de órdenes —expresión de la voluntad de los hombres que actúan en un mismo tiempo y están ligados entre sí—, para explicarnos los vínculos entre las órdenes y los acontecimientos debemos restablecer, en primer lugar, las condiciones de todo lo que se realiza; la continuidad del movimiento en el tiempo, tanto en lo que se refiere a los hechos como a la persona que da las órdenes; y segundo, la condición de que exista un lazo de unión imprescindible entre la persona que ordena y aquellos que cumplen sus órdenes.