Guerra y Paz
Guerra y Paz Sería posible, refutando las nuevas leyes, conservar los anteriores puntos de vista sobre la historia, pero sin haberlo hecho no podríamos, al parecer, seguir estudiando los acontecimientos históricos como manifestaciones de la libre voluntad humana. Si a consecuencia de ciertas condiciones geográficas, etnográficas o económicas se instituye una determinada forma de gobierno o se origina un movimiento popular, la voluntad de aquellos individuos que parecen ser los organizadores del gobierno o instigadores del movimiento popular ya no puede ser considerada como su causa.
Y, sin embargo, se aplican a la historia anterior las leyes de la estadística, de la geografía, la economía política, la filología comparada y la geología, que contradicen abiertamente sus tesis.
Durante mucho tiempo se mantuvo en la filosofía de la naturaleza una tenaz lucha entre las corrientes antiguas y modernas. La teología defendía el antiguo punto de vista y acusaba al nuevo de acabar con la revelación. Pero cuando venció la verdad, la teología acabó por establecerse sobre el nuevo terreno con la misma firmeza de antes.
Hoy día sigue manteniéndose una larga y tenaz lucha entre la vieja y la nueva concepción sobre la historia, y también ahora la teología defiende las posiciones antiguas y acusa a la nueva de acabar con la revelación.