Guerra y Paz
Guerra y Paz Kutúzov se había retirado hacia Viena, destruyendo tras su paso los puentes sobre el Inn (en Braunau) y sobre el Traun (en Linz). El 23 de octubre el ejército ruso cruzó el río Enns en pleno día, desfilando en larga columna los convoyes, la artillería y la tropa.
Era una jornada cálida y lluviosa de otoño. Desde las alturas donde se instalaron las baterías rusas que cubrían el puente se descubría un extenso panorama, ya oculto por un velo de lluvia oblicua, ya inesperadamente límpido, hasta el punto de poderse distinguir, precisos a la luz del sol, los objetos lejanos como si estuviesen revestidos de laca. En un nivel inferior se veía la ciudad con sus casas blancas de techumbre roja, la catedral y el puente, por ambos lados del cual se movían, apretujándose, las fuerzas rusas. En un recodo del Danubio, justamente en la desembocadura del Enns, se divisaban las embarcaciones, la isla y el castillo con su parque rodeado de agua; también era visible la rocosa orilla izquierda del Danubio, cubierta de pinares que se perdían en una misteriosa lejanía de cimas verdes y desfiladeros azulencos. A un lado asomaban las torrecillas de un monasterio, detrás de un pinar que parecía selvático, y más lejos todavía, enfrente, sobre la montaña, al otro lado del río, se veían las patrullas enemigas.
