Guerra y Paz
Guerra y Paz La pieza número uno dio un rápido respingo. Ensordecedor, con ruido metálico, atronó el disparo y, sobre las cabezas de los soldados rusos esparcidos bajo la montaña, la granada pasó silbando hasta caer muy lejos del enemigo, señalando el lugar de su explosión con una gran humareda.
Los rostros de los soldados y oficiales parecieron alegrarse al oÃr ese ruido; se pusieron todos en pie para observar los movimientos de las tropas rusas, visibles como si estuvieran sobre la palma de la mano, y los del enemigo que se acercaba. En aquel mismo instante asomó definitivamente el sol entre las nubes y el hermoso sonido de aquel solitario cañonazo se fundió con el esplendor radiante de la luz en una sensación de bravura y de júbilo.