Guerra y Paz
Guerra y Paz Detrás venÃa otro soldado ya viejo.
—Si el enemigo empieza a disparar ahora sobre el puente— comentó volviéndose con aire sombrÃo a un compañero —no te quedarán ganas de rascarte.
También este soldado viejo pasó. Detrás, sobre una carreta, venÃa otro.
—¿Dónde demonios habrás metido los peales?— preguntaba un asistente que corrÃa tras la carreta y buscaba en las bolsas traseras.
También ellos pasaron.
VenÃan después unos soldados alegres, evidentemente bebidos.
—¡Menudo golpe le dio el amigo con la culata en la boca!— decÃa alegremente un soldado que, con el capote muy subido, agitaba una mano.
—Parece que sepa lo bien que sabe el jamón— replicó el otro riendo.
Y pasaron tan rápidamente que Nesvitski no pudo saber a quién habÃan golpeado en la boca ni qué significaba lo del jamón.
—¡Vaya prisa que llevan! Han disparado con cartuchos de fogueo y pensáis que os van a matar a todos— ahora hablaba un suboficial, que reprochaba enfadado a sus hombres.