Guerra y Paz
Guerra y Paz —¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Vaya, vaya!— rieron los soldados con tan franca hilaridad que la carcajada cruzó la lÃnea y contagió a los mismos franceses, después de lo cual sólo quedaba, al parecer, descargar las armas, volar las cargas y volverse cuanto antes a sus casas.
Pero los fusiles permanecieron cargados, las aspilleras de las casas y de las trincheras siguieron mirando tan amenazadoras como antes y los cañones, retirados del avantrén, estaban dispuestos a disparar unos a otros.