Guerra y Paz
Guerra y Paz —Ma bonne amie— dijo la pequeña princesa la mañana del 19 de marzo, despuĂ©s del desayuno; y su labio, sombreado de pelusa, se levantĂł como siempre; pero como en la casa, despuĂ©s de la terrible noticia, todo era triste, hasta la sonrisa de la pequeña princesa (que sin saber nada se encontraba bajo la influencia del ambiente general) era tan melancĂłlica que acrecentaba todavĂa más el dolor de todos. —Ma bonne amie, je crains que le “fruschtique” (comme dit Foka, el cocinero) de ce matin ne m'aie pas fait du mal.[250]
—¿QuĂ© te ocurre, Lisa? Estás pálida, muy pálida— dijo asustada la princesa MarĂa, corriendo pesadamente hacia su cuñada.
—Excelencia, Âżno convendrĂa llamar a MarĂa Bogdánovna?— preguntĂł una de las doncellas que se encontraba en la estancia.
MarĂa Bogdánovna era la comadrona de la cabeza de distrito; desde hacĂa dos semanas vivĂa en Lisie-Gori.
—En efecto— aprobĂł la princesa MarĂa. —Puede que sea eso. Voy a avisarle. Courage, mon ange![251]— besĂł a Lisa y quiso salir de la habitaciĂłn.
—¡Oh, no, no!— además de la palidez, en el rostro de Lisa apareciĂł el miedo infantil a los dolores fĂsicos inevitables. —Non, c'est l'estomac… Dites que c'est l'estomac, dites, Marie, dites…[252]
