Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

IX

Lisa, con una cofia blanca, estaba recostada entre almohadones. (Hacía un momento que habían cesado los dolores.) Varios mechones de cabellos negros se rizaban en torno a sus mejillas sudorosas y encendidas. Abría un poco su pequeña boca, de labio sombreado, y sonreía alegremente. El príncipe Andréi entró en la estancia y se detuvo delante de su mujer, al pie del diván donde ella estaba. Los ojos brillantes de Lisa, que miraban con temor y emoción, como los de un niño, se detuvieron en él sin cambiar de expresión. “Os amo a todos y no hice mal a nadie. ¿Por qué sufro? Ayudadme”, parecía decir. Veía a su marido, pero sin comprender su presencia.

El príncipe Andréi dio la vuelta al diván para besarla en la frente.

—¡Alma mía!— dijo (palabras cariñosas que nunca le había dicho). —Dios es misericordioso…

Ella lo miró con reproche infantil, como preguntando.

“Esperaba ayuda de ti. Pero… nada… nada… ni siquiera de ti”, parecía decirle con sus ojos. No se mostraba asombrada por su regreso. No comprendía que hubiera vuelto. Su llegada no tenía relación alguna con sus sufrimientos ni con su alivio.

Los dolores volvieron. María Bogdánovna aconsejó al príncipe Andréi que saliera de la habitación. Entró el médico.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker