Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Cómo? ¿A quién?… ¡Bromeas!— exclamó el conde. Su cuello y la nuca enrojecieron súbitamente, como suele ocurrir con los viejos.

—He prometido pagar mañana— añadió Nikolái.

—¡Ya!…— dijo el conde, abriendo los brazos y dejándose caer sin fuerzas en el diván.

—¡Qué le vamos a hacer! ¡Le puede ocurrir a cualquiera!— dijo Nikolái en tono desenvuelto, mientras en su interior se llamaba vil e infame, diciéndose que por nada del mundo podría perdonarse aquel crimen. Habría querido besar las manos de su padre, pedirle perdón de rodillas, y en vez de eso decía con desparpajo y hasta grosería que a cualquiera le puede ocurrir.

El conde Iliá Andréievich bajó los ojos al oír estas palabras de su hijo y, con prisa, como si buscara algo, dijo:

—Sí, sí, será difícil… me temo que será muy difícil reunir… ese dinero… a cualquiera le puede ocurrir— y, lanzando una furtiva mirada al rostro de su hijo, se dirigió a la puerta…

Nikolái estaba dispuesto a defenderse, esperaba reproches, pero no eso.

—¡Papaíto! ¡Papaíto!— gritó sollozando. —¡Perdóneme!

Y asiendo la mano de su padre, cuando él se disponía a salir, la apretó contra sus labios y rompió a llorar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker