Guerra y Paz
Guerra y Paz —De haberse sabido su deseo, la fiesta se habrÃa cancelado— replicó el prÃncipe, quien, como de costumbre, igual que un reloj en marcha, decÃa cosas en las que ni él mismo deseaba que se creyese.
—Ne me tourmentez pas. Eh bien, qu'a-t-on décidé par rapport à la dépêche de Novosiltsov? Vous savez tout.[5]
—¿Qué quiere que le diga?— respondió el prÃncipe con voz frÃa y cansada. —Qu’a-t-on décidé? On a décidé que Buonaparte a brûlé ses vaisseaux, et je crois que nous sommes en train de brûler les nôtres.[6]
El prÃncipe Vasili hablaba siempre perezosamente, como un actor que declama su papel en una comedia archisabida. Por el contrario, Anna Pávlovna Scherer, a pesar de sus cuarenta años, se mostraba llena de animación y fervor.
Ser entusiasta se habÃa convertido para la dama en una verdadera posición social y aun a veces, sin quererlo, sólo por no defraudar las esperanzas de quienes la conocÃan, se fingÃa entusiasta. La contenida sonrisa que brillaba siempre en el rostro de Anna Pávlovna, aun cuando no armonizara con los rasgos envejecidos de su rostro, expresaba, como en los niños mimados, la permanente conciencia de su gracioso defecto, del que ni querÃa, ni podÃa, ni encontraba necesario corregirse.
