Guerra y Paz
Guerra y Paz Pierre, en su fuero íntimo, estaba de acuerdo con el administrador general en que era difícil imaginar hombres más felices y que sólo Dios sabía qué les aguardaba si recobraban la libertad; pero, aunque sin ganas, insistió en lo que consideraba justo. El administrador prometió hacer todo lo posible por realizar los deseos del conde, comprendiendo muy bien que él no estaría nunca en condiciones de cerciorarse de si había tratado o no de vender los bosques y las posesiones para amortizar la deuda del Consejo. Más aún, probablemente jamás le volvería a preguntar por ello y no llegaría a enterarse de que los edificios construidos estaban vacíos y los campesinos continuaban dando en trabajo y dinero lo mismo que daban a otros, es decir, todo cuanto podían dar.