Guerra y Paz
Guerra y Paz Rostov había llegado a Tilsitt el día menos indicado para intervenir personalmente en favor de su amigo: no podía presentarse al general de servicio, porque vestía de paisano y había llegado sin el permiso de sus superiores; por otra parte, Borís, aun queriéndolo, no podría hacer nada al día siguiente de la llegada de Rostov. Ese mismo día, 27 de junio, se habían firmado los preliminares de la paz; ambos Emperadores intercambiaron condecoraciones: Alejandro había recibido la Legión de Honor y Napoleón la cruz de San Andrés de primer grado. Ese mismo día iba a celebrarse el banquete que ofrecía el batallón de la Guardia francesa al batallón del regimiento de Preobrazhenski, con la asistencia de los Emperadores.
Rostov se sentía tan embarazado y molesto en presencia de Borís que, cuando éste se asomó a su dormitorio un momento después de la cena, se fingió dormido y a la mañana siguiente, temprano, salió de la casa procurando no verlo. De frac y sombrero redondo, Rostov anduvo por la ciudad, fijándose en los franceses y en sus uniformes, mirando las calles y las casas donde tenían su alojamiento los dos Emperadores. En la gran plaza contempló las mesas dispuestas y los preparativos para el banquete; las calles estaban adornadas con banderas rusas, francesas y monogramas enormes con las iniciales A. N. En las ventanas se veían también banderas y monogramas.