Guerra y Paz

Guerra y Paz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XXI

En la plaza, adonde el Emperador se había dirigido, se encontraban, frente a frente, a la derecha el batallón de Preobrazhenski y a la izquierda el de la Guardia francesa, con sus gorros de piel de oso.

Mientras el Emperador se acercaba a un flanco de los batallones, que le presentaban armas, al otro flanco llegaba un grupo de jinetes, al frente de los cuales venía uno en quien Rostov reconoció a Napoleón. No podía ser otro. Llevaba un sombrero pequeño, la banda de San Andrés le cruzaba el pecho encima del uniforme azul abierto sobre un chaleco blanco. Montaba un magnífico caballo árabe gris, pura sangre, con una gualdrapa carmesí recamada en oro. Iba al galope; cuando se acercó al Zar, alzó el sombrero y en aquel gesto el ojo experto de Rostov percibió que Napoleón no se mantenía muy seguro en la silla. Los batallones gritaron: “¡Hurra!” y “Vive l'Empereur!”. Napoleón dijo unas palabras a Alejandro. Los dos Emperadores echaron pie a tierra y se estrecharon las manos. En el rostro de Napoleón apuntaba una sonrisa falsa y desagradable. Alejandro, con expresión cordial, le decía algo.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker