Ivan el tonto
Ivan el tonto I
Érase una vez un campesino muy rico que vivía en un reino lejano. El campesino tenía tres hijos: uno llamado Semión, el Guerrero, otro llamado Tarás, el Panzudo, y el tercero Iván, el Tonto. Tenía además una hija, llamada Malania, que era muda. Semión el Guerrero se marchó a luchar por el zar. Tarás se fue a la ciudad a trabajar en casa de un mercader, e Iván se quedó con su hermana Malania.
Semión consiguió muy pronto una alta graduación y un feudo, en recompensa por los buenos servicios prestados a la causa del zar, y se casó con la hija de un rico hacendado. Sus dominios eran muy extensos y ganaba mucho dinero, pero su esposa lo gastaba en demasía, con lo que siempre andaba escaso.
Cierto día Semión se preparaba para viajar por sus tierras con el fin de cobrar las rentas que debían producir cuando su administrador le dijo:
—No hay nada que cobrar. No tenemos ni ganado, ni caballos, ni siquiera arados con que trabajar la tierra. Es necesario comprar todo esto. Esa es la única forma de ganar dinero más adelante.
Semión regresó a casa de su padre y le dijo:
—Padre, tú eres rico, tienes mucho dinero y todavía no me has dado nada. Vengo para que me des el tercio que me corresponde, y así podré hacer trabajar mis tierras.