Ivan el tonto
Ivan el tonto —Pero tú, ¿qué has traÃdo a casa? ¿Por qué tengo que darte la tercera parte de mis bienes? Si asà lo hiciera, perjudicarÃa a Iván y a Malania —respondió el padre.
—Iván es tonto y Malania, muda. Ellos no necesitan el dinero —respondió Semión.
—Entonces vamos a hacer lo que diga Iván.
E Iván consintió en que Semión se llevara su parte de la herencia.
Semión recibió su dinero y lo empleó en sus tierras, dedicándose nuevamente a servir al zar.
Tarás el Panzudo igualmente consiguió por su parte ganar mucho dinero. Se habÃa casado también con la hija de un rico mercader, pero asà y todo tampoco le sobraba el dinero.
Al igual que su hermano Semión, se fue a ver a su padre y le dijo:
—Dame la parte que me corresponde de tus bienes.
El padre le contestó lo mismo que a su hermano:
—No has traÃdo nada a casa todavÃa y lo que tenemos ahora lo ha ganado Iván. No tenemos derecho a perjudicarle, ni tampoco a Malania.
Y Tarás le hizo la misma observación que le hiciera Semión, diciéndole: