La Muerte de Ivan Ilich
La Muerte de Ivan Ilich Había tenido tres hijos. Iván Ilich era el segundo. El mayor había seguido la misma carrera que el padre, solo que en un ministerio diferente, y estaba a punto de alcanzar esa antigüedad en el servicio que le cualificaba para optar a una sinecura semejante a la de su progenitor. El tercer hijo había fracasado. Se había ganado una pésima reputación en casi todos los estamentos de la administración, y ahora prestaba servicio en los ferrocarriles. Ni al padre ni a los hermanos, y mucho menos a las mujeres de estos, les agradaba encontrarse con él, solo lo trataban en caso de extrema necesidad y apenas se acordaban de su existencia. La hermana se había casado con el barón Gref, un funcionario petersburgués, como su suegro. Iván Ilich era el fénix de la familia, según decían. No era tan frío y puntilloso como su hermano mayor, ni tan atolondrado como el menor. Ocupaba el justo medio entre los dos: era inteligente, animoso, agradable y formal. Había estudiado con su hermano menor en la Escuela de Jurisprudencia, aunque con resultados dispares: mientras a este lo habían expulsado al llegar a quinto curso, él se graduó con buenas calificaciones. Ya en la Escuela de Jurisprudencia había hecho gala de los rasgos que le caracterizarían a lo largo de toda su vida: alegría, competencia, bonhomía y sociabilidad, unidas a un estricto sentido de lo que consideraba su deber, que para él no era otra cosa que aquello que estimaban como tal las personas encumbradas. Ni de niño ni de adulto mostró un comportamiento servil, pero desde muy temprana edad se sintió atraído, como las polillas por la luz, por las personas de posición social más elevada, cuyas maneras y puntos de vista adoptó, y con quienes estableció relaciones de amistad. Las pasiones de la infancia y de la juventud pasaron por él sin dejar una huella profunda en su ánimo; se abandonó a la sensualidad y a la vanidad, y hacia el final, en los cursos superiores, al liberalismo, pero siempre dentro de los límites que su instinto infalible le indicaba.