La Muerte de Ivan Ilich
La Muerte de Ivan Ilich Al principio Iván Ilich albergó la esperanza de desembarazarse de todos los inconvenientes de esa nueva situación observando la misma actitud ligera y decorosa hacia la vida que le había ayudado hasta entonces. Trató de desentenderse del humor de su mujer y siguió observando el mismo género de vida despreocupado y agradable: invitaba a los amigos a jugar una partida en su casa, procuraba ir al casino o visitar a alguno de sus conocidos. Pero en una ocasión su mujer, llena de furor, empezó a insultarle con palabras gruesas, y recurrió a la misma medida cada vez que él no satisfacía sus exigencias, con el firme propósito, por lo visto, de no cesar en su empeño hasta que se sometiera y aceptara quedarse en casa, aburriéndose como ella. Iván Ilich se horrorizó. Comprendió que la vida conyugal —al menos con su esposa—, lejos de garantizar una vida agradable y de buen tono, a menudo la destruía, y que, por tanto, se hacía imprescindible protegerse de tales perturbaciones. Una vez llegado a esa conclusión, se puso a buscar los medios para lograrlo. Su profesión era lo único que infundía respeto a Praskovia Fiódorovna, de modo que Iván Ilich, tomando como armas el trabajo y las obligaciones inherentes al cargo, se dispuso a entablar batalla contra ella para preservar su independencia.