Resurrección
Resurrección —Yo rogarÃa que se le diese lectura —dijo severamente el sustituto del fiscal, sin mirar al presidente, incorporándose un poco de medio lado y dando a entender por el tono de la voz que la petición de la lectura constituÃa su derecho al que no renunciarÃa y que una negativa podÃa dar lugar a la casación del proceso.
El juez de la gran barba y de los ojos bondadosos de párpados caÃdos, que padecÃa catarro estomacal, sintiéndose muy débil, se dirigió al presidente:
—¿Qué necesidad hay de leer eso? Sólo prolongará la vista. Esas escobas nuevas no barren mejor, sino más despacio.
El juez de los lentes de oro no dijo nada y miraba con aire sombrÃo y decisivo ante sÃ, no esperando ni de su mujer ni de la vida nada bueno.
Dio comienzo la lectura del informe:
El dÃa 15 de febrero de 188…, yo, el abajo firmante, en cumplimiento de una orden de la sección médica, con el número 638 —empezó a leer otra vez el secretario con decisión y elevando el tono de voz, como queriendo alejar el sueño, que invadÃa a todos los presentes—, y en presencia del ayudante del inspector médico, habiendo practicado el análisis de las siguientes vÃsceras:
1) Del pulmón derecho y del corazón (conservado en un frasco de cristal de seis libras).