Resurrección
Resurrección A esta pregunta respondieron muy pronto. Todos estaban de acuerdo en contestar: «Sí, culpable», reconociéndole cómplice tanto en el envenenamiento como en el robo. Tan sólo un viejo artesano, que propendía a absolver a los acusados, no reconoció culpable a Kartinkin.
El presidente creyó que no comprendía y le explicó que, sin lugar a dudas, Kartinkin y Bochkova eran culpables. El artesano respondió que lo comprendía, pero que de todos modos era mejor apiadarse. «Nosotros mismos, tampoco somos santos», dijo y se mantuvo firme en su opinión.
A la segunda pregunta, acerca de Bochkova, después de largos debates y aclaraciones, respondieron: «No es culpable», ya que no existían pruebas claras de su participación en el envenenamiento, extremo sobre el cual insistió especialmente su abogado.
El comerciante, que desea absolver a Máslova, insistió en que Bochkova era la instigadora principal de todo aquello. Varios jurados se mostraron de acuerdo con él, pero el presidente, deseando ser estrictamente legal, declaró que no había fundamento para reconocerla partícipe del envenenamiento. Después de largas discusiones, prevaleció la opinión el presidente.
A la cuarta pregunta, sobre Bochkova, contestaron: «Sí, es culpable», y por la insistencia del artesano, añadieron: «Pero con circunstancias atenuantes».