Resurrección
Resurrección Empezó el servicio religioso. ConsistÃa en que un sacerdote, con extraña e incómoda vestidura de terciopelo, cortaba y disponÃa trocitos de pan en un platillo, después los colocaba con una copa de vino, pronunciando al mismo tiempo distintos nombres y oraciones. El sacristán, mientras tanto, sin interrumpirse, leÃa y luego cantaba en combinación con el coro, compuesto por los presos, unas plegarias en lengua eslava ya de por sà poco comprensibles y menos todavÃa por la rapidez de la lectura y los cantos. La mayorÃa de estas oraciones expresaban el deseo de bienestar del emperador y de su familia. Se repetÃan muchas veces, tanto entre otras oraciones como por separado, y todos debÃan arrodillarse. Además, el sacristán leyó algunos versÃculos de los Hechos de los Apóstoles con una voz tan extraña y tensa que no se podÃa entender nada, y el sacerdote leyó con mucha claridad el pasaje del Evangelio de San Marcos donde dice que al resucitar Cristo —antes de subir a los cielos y sentarse a la diestra de Dios— se le apareció primero a MarÃa Magdalena, de la cual ahuyentó los siete demonios, y después a sus once discÃpulos, a quienes mandó que predicaran el Evangelio por el mundo entero. Dijo también que quien no cree perecerá, salvándose el que crea y se bautice, que los creyentes podrán ahuyentar a los demonios, curar a los enfermos imponiéndoles la mano, hablar nuevas lenguas, coger serpientes y quedar sanos y vivos, caso de tomar veneno.
