Resurrección
Resurrección —También me detuvieron a mÃ, y ahora me van a deportar… —concluyó su historia—. Pero eso no es nada. Me encuentro perfectamente, siento un desprecio olÃmpico —dijo, y sonrió lastimosamente.
Nejliúdov preguntó por la muchacha de los ojos saltones. Vera Efrémova le contó que era la hija de un general, perteneciente desde hacÃa mucho tiempo al partido revolucionario, y habÃa sido detenida por declararse culpable de haber disparado contra un guardia. VivÃa en un piso donde se reunÃan los conspiradores y tenÃan instalada una imprenta. Cuando llegaron por la noche a hacer un registro, los habitantes del piso decidieron defenderse, apagaron la luz y empezaron a eliminar las pruebas comprometedoras. Los policÃas irrumpieron y entonces uno de los conspiradores disparó e hirió mortalmente al guardia. Cuando empezaron a preguntar quién habÃa disparado, dijo que lo habÃa hecho ella, que nunca habÃa tenido un revólver en la mano y era incapaz de matar una mosca. Y asà quedó la cosa. Ahora la llevaban a trabajos forzados.
—Es una persona altruista y buena… —dijo Vera Efrémova con tono de aprobación.