Resurrección
Resurrección Al recordar la sonrisa que había intercambiado con Mariette, Nejliúdov movió la cabeza con autorreproche.
«Antes de que pueda darme cuenta, me sumergiré de nuevo en esa vida», pensó, experimentando aquella contradicción y duda que le provocaba el trato con personas a quienes no respetaba. Calculando dónde debía ir primero y dónde después para no tener que volver, Nejliúdov se dirigió en primer lugar al Tribunal Supremo. Le condujeron a una oficina magnífica donde encontró muchos funcionarios pulcros y corteses en extremo.
La solicitud de Máslova había llegado y había sido entregada para su estudio e informe al mismo senador Wolf, para quien tenía una carta de su tío, según le informaron a Nejliúdov los funcionarios.
—Esta semana habrá sesión en el Tribunal Supremo, y apenas es probable que el asunto de Máslova llegue a tiempo. Si lo solicita, tal vez le den curso para que llegue el miércoles —dijo un empleado.
