Resurrección
Resurrección Al dÃa siguiente, nada más terminar de vestirse y cuando se disponÃa a bajar, un lacayo le trajo a Nejliúdov una tarjeta del abogado de Moscú. El abogado habÃa venido por asuntos suyos y al mismo tiempo para asistir a la revisión de la causa de Máslova en el Tribunal Supremo, en el caso de que se fuera a celebrar pronto. El telegrama enviado por Nejliúdov se habÃa cruzado con él. Enterado por Nejliúdov de cuándo se iba a celebrar la revisión de la causa de Máslova y de quiénes eran los senadores, sonrió.
—Son tres tipos de senadores distintos —dijo—: Wolf es funcionario de San Petersburgo, Skovoródnikov es un jurista sabio y Be, el jurista práctico y el más despierto —explicó el abogado—. Es el que más esperanzas ofrece. ¿Y qué hay de la Comisión de Indultos?
—Hoy iré a casa del barón Vorobiov, ayer no logré conseguir la audiencia.
—¿Usted sabe por qué es barón Vorobiov? —dijo el abogado, respondiendo a la entonación un tanto burlona con que Nejliúdov habÃa pronunciado este tÃtulo extranjero, unido a un apellido ruso—. Fue Pablo I quien premió por algo con ese tÃtulo a su abuelo, que al parecer era un lacayo de la Corte. Le habÃa prestado un gran servicio. Asà fue como se creó el barón Vorobiov. Se enorgullece mucho de ello. Es un cÃnico.