Resurrección
Resurrección El viaje hasta Perm fue muy penoso para Máslova, tanto material como moralmente. FÃsicamente habÃa sufrido por el hacinamiento, la suciedad y los insectos repugnantes, que no la dejaban en paz. Y otro tanto espiritualmente a causa de los hombres, igualmente repugnantes —lo mismo que los insectos—, que si bien eran distintos en cada etapa, resultaban igual de insinuantes y pesados y no la dejaban en paz. Entre las presas y presos, guardianes y soldados de la escolta, se habÃa establecido una relación de depravación tan cÃnica, que cualquier mujer, sobre todo las jóvenes, si no querÃan aprovecharse de su condición de hembras, tenÃan que estar continuamente en guardia. Y ese continuo estado de miedo y de lucha era muy penoso. Máslova se encontraba particularmente expuesta a tales asedios tanto por el atractivo de su fÃsico como por su conocida vida anterior. Al rechazar decididamente a los hombres que la asediaban, éstos se sentÃan ofendidos y se irritaban con ella. En este aspecto aliviaba su situación el tener cerca a Fedosia y Tarás, el cual, enterado de los asedios de que era objeto su mujer, habÃa preferido perder su libertad para defenderla mejor. Desde Nizhni viajaba como un preso más, con los detenidos.