Resurrección
Resurrección —Creo —dijo Novodvorov— que si queremos llevar a cabo nuestra obra, la primera condición que se necesita —Kondrátiev dejó el libro que estaba leyendo junto a la lámpara y se puso a escuchar atentamente a su maestro— es no fantasear, y ver las cosas tal como son. Hacer todo para el pueblo, pero no esperar nada de él; las masas constituyen el objetivo de nuestra actividad, pero no pueden ser nuestras colaboradoras mientras sean inertes, como lo son ahora —empezó como si se tratara de una conferencia—. Por eso resulta ilusorio esperar ayuda de ellos hasta que no se produzca el proceso de la evolución para la cual les estamos preparando.
—¡Qué proceso de evolución! —exclamó Kryltsov enrojeciendo—. Decimos que estamos en contra de la arbitrariedad y el despotismo. ¿Acaso no es eso el más terrible despotismo?
—No, no es ningún despotismo —contestaba tranquilamente Novodvorov—. Sólo digo que conozco el camino por el que tiene que ir el pueblo, y puedo indicarlo.
—¿Y por qué estás seguro de que el camino que tú puedes indicar es el verdadero? ¿Acaso no es un despotismo como del que emanaron la Inquisición y las masacres de la gran Revolución? También sabÃan cientÃficamente el camino único y verdadero.