Resurrección
Resurrección —Comprendo que usted tiene que proceder asÃ. Le da lástima un preso. Y el director o el de la escolta le acepta el dinero, porque tiene un sueldo miserable y familia, y no puede no cogerlo. En su lugar y en el de usted yo hubiera procedido de la misma forma que usted y que él. Pero desde mi cargo, no me permitiré apartarme ni un ápice de la ley, precisamente porque soy un hombre y podrÃa dejarme arrastrar por la piedad. Pero soy cumplidor de mi servicio, me han confiado una misión bajo determinadas condiciones y no tengo más remedio que justificar la confianza que han puesto en mÃ. Bueno, ese asunto está zanjado. Ahora cuénteme lo que pasa en la capital.
Y el general empezó a preguntar y preguntar, sin duda queriendo al mismo tiempo enterarse de las novedades y demostrar toda su importancia y su humanitarismo.