Resurrección
Resurrección «¿Qué quiere decir “cualquiera que recibiere”? ¿Que recibiere dónde? ¿Y qué significa “en Mi nombre”?», se preguntó. Esas palabras no le decían nada. «¿Por qué habla de la piedra de molino y de las profundidades del mar? No, algo no es así, algo es inexacto», pensaba recordando cómo en varias ocasiones de su vida se había puesto a leer los Evangelios y siempre la oscuridad de ciertos pasajes le habían apartado de la lectura. Leyó todavía los versículos 7, 8, 9 y 10, que hablan de los escándalos del mundo, del fuego de los infiernos y de ciertos ángeles niños que ven la faz del Padre que está en los cielos. «Qué lástima que esto sea tan incoherente —pensó—; se nota que aquí hay algo bueno.»
11. Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido —continuó leyendo.
12. ¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas y se descarriase una de ellas, ¿no iría por los montes, abandonando las noventa y nueve, a buscar la que se había descarriado?
13. Y si aconteciere hallarla, de cierto os digo que más se goza de aquélla, que de las noventa y nueve que no se descarriaron.
14. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeños.