Historia de la revolución rusa
Historia de la revolución rusa La burguesía mide sus fuerzas con la democracia
El 28 de agosto, cuando el miedo estremecía el palacio de Invierno, el comandante de la división «salvaje», príncipe Bagration, telegrafiaba a Kornílov que «los indígenas cumplirán con su deber ante la patria, y a la primera orden de su héroe supremo… verterán hasta la última gota de sangre». Pocas horas después, el avance de la división quedaba interrumpido, y el 31 de agosto, una Comisión especial, presidida por el mismo Bagration, comunicaba a Kerenski que la división se sometía por entero al gobierno provisional. Todo esto ocurrió no sólo sin combate, sino sin que se disparara un solo tiro. No sólo no se vertió la última gota de sangre, sino ni siquiera la primera. Los soldados de Kornílov no intentaron ni por asomo hacer uso de las armas para abrirse paso hacia Petrogrado. Los jefes no se atrevieron a ordenárselo. Las tropas del gobierno no tuvieron que recurrir a la fuerza en ninguna parte para contener el ataque de los destacamentos de Kornílov. El complot se desmoronaba, se evaporaba.
