Stalin
Stalin Los demócratas idealistas (en su mayoría, los populistas) se negaron supersticiosamente a reconocer la revolución en marcha como revolución burguesa. La llamaban «democrática», intentando disimular bajo este rótulo político neutro (no sólo ante los demás, sino también ante ellos mismos) su contenido social. Pero Plejanov, el fundador del marxismo ruso, en su lucha contra el populismo, mostró ya en la década del 80 del pasado siglo que Rusia no tenía por qué pararse a elegir determinada ruta de progreso; que, como las naciones «profanas», tendría que pasar por el purgatorio del capitalismo, y que, a lo largo de esta misma ruta conquistaría la libertad política, que era indispensable al proletariado en su continua lucha por el socialismo. Plejanov no sólo segregó la revolución burguesa, como tarea inmediata, de la revolución socialista, que a su vez relegó a un impreciso futuro, sino que previó diversas combinaciones de fuerzas para una y otra. El proletariado conseguiría libertad política conjuntamente con la burguesía liberal; seguidamente, al cabo de muchas décadas, alcanzado ya un nivel mucho más alto de desarrollo capitalista, el proletariado emprendería la revolución socialista en abierto conflicto con la burguesía.