Stalin
Stalin A comienzos de 1905 publiqué en Ginebra un folleto que analizaba la situación política reinante hacia el invierno de 1904. Llegaba en él a la conclusión de que la campaña independiente de peticiones y banquetes liberales había agotado sus posibilidades; que los intelectuales burgueses, que habían trasladado sus esperanzas a los liberales, se habían encontrado en un callejón sin salida en unión de estos últimos; que el movimiento campesino iba creando condiciones favorables a la victoria, pero incapaces de asegurarla; que las cartas no se pondrían boca arriba sino mediante una insurrección armada del proletariado; que la próxima etapa en tal dirección habría de ser la huelga general. Aquel folleto, titulado Hasta el nueve de enero, había sido escrito con anterioridad al domingo sangriento de San Petersburgo. La potente oleada de huelgas que se inició aquel día, con los primeros choques armados que le sirvieron de complemento, fueron una confirmación inequívoca del pronóstico estratégico consignado en el folleto.