Stalin
Stalin A partir de 1900, Iskra comenzó a establecer una organización centralizada. Sin duda alguna, el director durante aquel período fue Lenin, quien, con todo derecho, relegó a segundo término a «los viejos» capitaneados por Plejanov. La construcción del Partido halló sus cimientos en el vuelo incomparablemente más amplio del movimiento obrero que levantó la nueva generación revolucionaria, considerablemente más numerosas que aquella de donde había emergido el mismo Lenin. La tarea inmediata de Iskra fue elegir entre los trabajadores locales las personas de más brío y utilizarlas en la creación de un aparato central capaz de dirigir la lucha revolucionaria en todo el país. El número de adictos a la Iskra era considerable y crecía por momentos. Pero el número de iskrovistas auténticos, de agentes de confianza del centro enclavado en el extranjero, era limitado por necesidad: no excedía de veinte a treinta personas. Lo más Característico del iskrovista era su apartamiento de la propia ciudad, del propio Gobierno, de la propia provincia, con objeto de estructurar el Partido. En el diccionario del Iskra, «localismo» era sinónimo de atraso, mezquindad, casi de retroceso. «Unidos en un compacto grupo conspirador de agitadores profesionales —escribía el general Spiridovich, de la gendarmería—, iban de un lugar a otro, adonde quiera que hubiese Comités de Partido, se ponían en contacto con sus miembros, les entregaban literatura ilegal, les ayudaban a montar imprentas clandestinas y recogían a la vez información para la Iskra. Se introducían en los Comités locales, hacían su propaganda contra el “economismo”, eliminaban a sus adversarios ideológicos, y de este modo sometían los Comités a su influencia» El gendarme jubilado da en estas líneas una caracterización bastante exacta de los iskrovistas. Eran miembros de una orden errante, por encima de las organizaciones, en las cuales sólo veían un palenque donde ejercitar su influencia.