Stalin

Stalin

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El provincialismo político de Koba se aclara en forma muy instructiva por sus relaciones con el cuerpo extranjero o, más bien, por la falta de toda relación con el mismo. A mediados del siglo anterior, los emigrados seguían desempeñando casi invariablemente el papel dominante en el movimiento revolucionario ruso. Entre detenciones constantes, destierros y ejecuciones en la Rusia zarista, los sitios frecuentados por aquellos hombres, teóricos, publicistas y organizadores de lo más sobresaliente, eran los únicos sectores continuamente activos del movimiento, y así, por la naturaleza de las cosas, dejaban su impronta en él. El Consejo de redacción de Iskra se convirtió incuestionablemente a principios de siglo en el centro de la socialdemocracia. De allí emanaban no sólo las consignas políticas, sino también las instrucciones prácticas. No había agitador que no anhelase pasar lo antes posible algún tiempo en el extranjero para ver y oír a los dirigentes, para revisar y pulir sus propias opiniones para establecer contacto permanente con la Iskra y, por su mediación, con los trabajadores clandestinos dentro de la misma Rusia. V. Kozhevnikova, que en cierta época estuvo junto a Lenin ocupado en trabajo exterior, habla de cómo «desde el destierro y el camino hacia el destierro comenzó una huida general al extranjero, para encaminarse a las oficinas editoriales de Iskra... y volver otra vez a Rusia, al trabajo activo». El joven menestral Nogin (por escoger un ejemplo entre cien) se escapó en abril de 1903 del destierro al extranjero, «para ponerse al corriente de la vida —según escribía a un amigo suyo—, para leer y aprender». Pocos meses más tarde volvía ilegalmente a Rusia como agente de la Iskra. Los diez participantes en la mencionada evasión de la cárcel de Kiev, entre ellos el futuro diplomático del Soviet, Litvinov, se encontraron pronto al otro lado de las fronteras. Uno tras otro, todos ellos fueron volviendo a Rusia, para preparar el Congreso del Partido. Respecto a estos y otros agentes de confianza, Krupskaia escribe en sus memorias: «Iskra sostenía una activa correspondencia con todos. Vladimiro Ilich leía todas las cartas. Conocíamos al detalle lo que hacía cada agente de la Iskra, y con ellos discutíamos contactos y les informábamos de las detenciones y demás incidentes.» Entre esos agentes los había contemporáneos de Lenin y también de Stalin. Pero, hasta entonces, Koba no figuraba en la capa superior de los agitadores, diseminadores del centralismo, constructores de un partido unificado. Seguía siendo un «activista local», caucásico, provincial congénito.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker