Stalin
Stalin La malhadada y oprobiosa guerra contra el Japón iba acelerando la desintegración del régimen zarista. Después de la primera oleada grande de huelgas y demostraciones, el tercer Congreso pudo reflejar la proximidad del desenlace revolucionario. «Toda la historia del pasado año ha demostrado —decÃa Lenin en su informe a los delegados reunidos— que hemos menospreciado la importancia y la inevitabilidad de la revolución.» El Congreso dio resueltamente un paso adelante sobre el problema agrario al reconocer la necesidad de ayudar al movimiento campesino entonces en curso, incluso hasta el extremo de confiscar las tierras de los hacendados. Más concretamente que nunca, perfiló la perspectiva general de la lucha revolucionaria y la conquista del Poder, particularmente en cuanto al Gobierno revolucionario como organizador, de la guerra civil. Como dijo Lenin: «Aunque nos apoderemos de San Petersburgo y guillotinemos a Nicolás, habremos de enfrentamos con varias Vendées.» El Congreso emprendió, con más brÃos que nunca, los preparativos técnicos para la insurrección. «Sobre la cuestión de crear grupos especiales de combate —dijo Lenin— he de decir que los considero indispensables.»