Stalin
Stalin Fue posible reunir el Congreso de unificación en Estocolmo, pero no antes de abril de 1906. Por aquel tiempo, el Soviet de San Petersburgo había sido detenido, aplastada la sublevación de Moscú y el rulo de la represión había rodado sobre todo el país. Los mencheviques se desbandaron hacia la derecha. Plejanov expresó su estado de ánimo con su alígera frase: «¡No debimos alzarnos en armas!» Los bolcheviques siguieron fieles a su método de insurrección. Sobre los restos de la revolución, el zar convocaba la primera Duma, en la cual se advirtió claramente desde el primer día la victoria de los liberales sobre la reacción francamente monárquica. Los mencheviques, que apenas una semana antes hablan sostenido un semiboicot de la Duma, ahora ponían sus esperanzas en las conquistas constitucionales, abandonando la lucha revolucionaria. Por la época del Congreso de Estocolmo, el apoyo de los liberales les parecía la más importante tarea de la Socialdemocracia. Los bolcheviques esperaban el ulterior desarrollo de las revueltas campesinas, confiando en que ayudarían a la lucha del proletariado para reanudar la ofensiva barriendo al mismo tiempo la Duma del zar. En oposición a los mencheviques, continuaron defendiendo el boicot. Como siempre después de una derrota, las diferencias de opinión tomaron en seguida un carácter agudo. Con tan malos auspicios comenzó sus sesiones el Congreso de unificación.