Stalin
Stalin En primer lugar, el solo hecho de que un joven caucásico, que no conocía Rusia en absoluto, se atreviese a contender de modo tan irresponsable con el dirigente de su facción sobre el programa agrario, campo en el cual la autoridad de Lenin era considerada particularmente formidable, no puede menos de suscitar sorpresa. El precavido Koba, por regla general, no gustaba de aventurarse por el hielo no explorado ni de quedar en minoría. Solía participar en los debates sólo cuando sentía que la mayoría estaba tras él, o, como años más tarde, cuando la máquina le aseguraba la victoria, sin tener en cuenta la mayoría. Tanto más imperiosos tuvieron que ser los motivos que le impelieron a hablar en aquella ocasión en defensa del reparto de la tierra, no muy popular. Esos motivos, en la medida en que es posible descifrarlo treinta años y pico después, eran dos, y ambos característicos de Stalin.